Por Gracia de Cruyff 

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La temporada 2008 había sido un fiasco. El año del perdón de Laporta a los descarriados Ronaldinho y Deco no tuvieron efecto ni profesionalidad por parte de ambos futbolistas, que a su vez estaban enfrentados con el núcleo más rígido y profesional del vestuario que encabezan Edmilson y Samuel Eto’o. La rajada del delantero camerunés ‘que vino a correr como un negro para poder vivir como un blanco’ en Vilafranca del Pedenès atacando las correrías nocturnas de Ronaldinho y Deco por las discotecas de Barcelona aún seguían retumbando entre las paredes del vestuario del Camp Nou.

Laporta sumergido en mociones de censura por sus asuntos en Uzbekistán (Airways) donde nunca se pudo demostrar nada. También tenía enfrente a una prensa vendida y totalmente en favor de Sandro Rosell que había dimitido en el inicio del mandato cuando era el segundo de a bordo por unos celos incontrolables y desavenencias sobre la figura de Johan Cruyff que se había convertido en el asesor personal de Joan Laporta, rechazando la propuesta de entrenador de Felipao Scolari que Sandro había puesto sobre la mesa unos años antes.

Días dolorosos, reestructuración y cambio de rumbo.

Eran tiempos y momentos difíciles, tanto deportiva como institucionalmente. Era un momento clave para los designios del club y había que tomar decisiones. Bajas dolorosas como la reestructuración del cuerpo técnico y plantilla. Así, como que entrenador sería el más adecuado para rehabilitar el equipo. Esas dudas fueron aprovechados por varios esquiroles dentro de la junta directiva de un debilitado Joan Laporta, que se guardaba un as en la manga. Mientras que las fracciones dentro del club eran cada vez más evidentes y corrosivas, una parte de la junta quería apostar por un entrenador de mano duro y conservador, con experiencia contrastada a nivel mundial- El nombre no era otro que Mourinho.

Entre Mourinho y Laudrup…

Llegaron los días decisivos. Mientras el entrenador portugués seguía a la espera de una llamada de Txiki Begiristain para confirmar una cumbre donde sentar las bases del acuerdo, en las oficinas del fc Barcelona se ofrecía Laudrup como alternativa, que gustaba al propio Txiki. Aquí fue donde entró en escena Johan Cruyff, que cuando se enteró que las riendas del Barça podrían ir a parar a manos de Mourinho, un entrenador en las antípodas del modelo que con tanto trabajo y sacrificio había implantado. No podía permitirlo. Johan Cruyff pidió una reunión personal con el presidente e íntimo amigo Joan Laporta, para tratar de persuadir esa idea y que lo mejor para el club era seguir con el mismo modelo de juego. Laporta también tenía en mente a Laudrup, consensuado con la dirección deportiva. De todas maneras una fracción de la junta directiva seguía insistiendo en el nombre de Mourinho y que ya era hora de cambiar de rumbo.

Johan Cruyff y Pep Guardiola

Johan Cruyff y Pep Guardiola

Por gracia de Johan Cruyff…

Joan Laporta que tenía colgado al otro lado del teléfono al representante del portugués esperando una respuesta afirmativa, se sentó en su despacho con Johan Cruyff. Este le propuso al joven Guardiola como entrenador. Un chico de la casa, con un modelo de juego identitario, con conocimientos tácticos y una fuerte personalidad. Cuentan que a Joan Laporta le gustó tanto la idea que colgó el teléfono al representante de Mourinho sin decir ni adiós. Mandó llamar a Guardiola para saber su predisposición y sentar las bases del nuevo proyecto del fc Barcelona.

PD: A partir de ahí, tanto Laudrup como Mourinho fueron descartados por Laporta . Pep Guardiola sería el entrenador del FC Barcelona, por obra y por gracia de Johan Cruyff …

Ricky Sanmartín 


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