La traición de Setién

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Pocas veces un vestuario fue tan comprensivo y benévolo con un entrenador como el del Barça con Quique Setién, la marcha de Carles Pérez con la complicidad del entrenador cántabro que fue el correveidiles de la junta directiva donde en una charla previo al entrenamiento le espetó al joven delantero canterano que no iba a contar con él y que lo mejor era que se buscase equipo, Luego llegó la enésima lesión de Dembélé cuando se recuperaba de otra lesión(el nunca acabar). Con el mercado invernal de fichajes cerrado el Barça tubo que recurrir al pago de la cláusula de Braithwaite de 18 millones, cuando Carles Pérez debió cubrir ese hueco.

En dos posteriores ruedas de prensa el técnico cántabro atacó con mal gusto e inmerecidamente a los canteranos del Barça B. No se puede esconder entre las cortinas que tanto Piqué como Messi son canteranos y los futbolistas del vestuario que más sienten el Barça, cuentan voces del vestuario que a ninguno de los dos le hizo gracia la crítica feroz e inoportuna de Setién a la cantera para justificar su cambio de guión muy alejado del que vendió en la puesta en escena de su premier como técnico barcelonista, donde prometió contar con la cantera a bombo y platillo.

Polémicas y más polémicas.

No tardaría en saltar la siguiente espoleta y donde el vestuario comprobó que Quique Setién se había plegado a las directrices de la junta directiva. Llego la polémica de Eder Sarabia en el clásico del Bernabéu donde hubo unas imágenes que generaron más ruido que nueces. El club ordenó a Quique Setién a pedir disculpas por las formas, incluidas disculpas al vestuario.

Un vestuario estupefacto ante la comedia vendida por la junta directiva para dejarles otra vez en mal lugar. A un vestuario que nunca tomó en cuenta las palabras salidas de tono del segundo de Setién, como nunca pidieron ningún tipo de disculpas, porque lo entendían como un hecho común y normal en el mundo del fútbol.

Aunque tanto Setién como Piqué quisieron dejar bien claro en declaraciones posteriores que las disculpas eran una exigencia meramente del club, que no del vestuario, el daño ya estaba hecho. Vrios medios deportivos, como YouTubers a sueldo por la junta directiva atacaron la imagen del vestuario del Barça como la de unos niñatos malcriados, sin comerlo ni beberlo.

Traiciones

La última traición del entrenador cántabro fue cuando humilló a Arthur. En el reinicio de la Liga donde a pesar del plan nutricional y físico del jugador brasileño le dejó en el banquillo, incluso en el de Sevilla cuando sólo disponía de cuatro centrocampistas, por no hacer referencia al cambio en el tiempo de descuento contra el Atlético de Madrid. El caso Arthur había estallado dentro del vestuario del Barça como una bomba de relojería, a sabiendas que Setién obedecía impasible ante la fusta dogmática de Bartomeu traicionando los principios y la confianza del vestuario, el mismo vestuario que era consciente que para ganar esta Liga era necesaria la titularidad de un gran Arthur.

PD: No existe mayor traición que la traición a sí mismo…

Ricky Sanmartín

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