El VAR en España es un esperpento


Así lo declaraba el pasado fin de semana Cristobal Soria tras vivir lo que vivió en sendos partidos donde sus equipos salieron derrotados. Por un lado su Sevilla perdió in-extremis contra un Real Madrid venido a menos. En segundo lugar el FC Barcelona cayó ante un Cádiz mas voluntarioso que otra cosa. El VAR en España es un esperpento y eso que esta semana al Barça no le han pitado tres penaltis en contra.

No hay una jornada sin polémica

Cristobal Soria se quejaba anoche en el programa en el que colabora de lo esperpéntico de los arbitrajes en España. Quiso incluso felicitar, irónicamente, a todo el colectivo arbitral por la casi segura consecución del título de liga por parte de R. Madrid. Uno se pregunta si es lícito que una herramienta como el VAR que había llegado al futbol para ayudar este provocando tal nivel de desaciertos que no solo no han descendido las polémicas sino que han aumentado.

 

Existen varios problemas de base y uno de los cuales es la disparidad de criterios entre los árbitros y sus «ayudantes» del VAR que no dejan de ser los mismos colegiados que arbitran semanalmente pero que libran ese día concretamente de estar en el campo. Si esos árbitros que ya en el campo se equivocan y no reconocen su error han de servir de apoyo a los árbitros que tienen las pulsaciones al máximo que esperamos obtener.

Una semana más polémica

Teniendo el VAR a su favor hemos vuelto a vivir una jornada donde los criterios dispares de los árbitros han brillado con gran fuerza. Por un lado hemos tenido una entrada de Camavinga que en otras circunstancias podría haber sido señalada como cartulina roja. Un posible penalti en el área del Sevilla. También hemos tenido un placaje en toda regla de un jugador del Cádiz a Ferran Torres que ni tan siquiera fue señalada como falta o por ejemplo un penalti en el último minuto contra el Español que dio la victoria al Atlético de Madrid.

Todos ellos tienen una coincidencia. La polémica. Lejos de haber acabado con ella, el VAR provoca más irritación entre los que la padecen en contra y entre las aficiones afectadas porque antes se podría aducir a un error de vista pero ahora hay que atribuirlo todo a un error o no de interpretación. Lástimoso.

Erika r.Fabián

 

 


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